Historia de Mahora
Mayo 1, 2007
Los orígenes de Mahora, son escasamente conocidos, pues son pocos los datos históricos que se poseen sobre esta población.Por ello, al remontarnos a distintas épocas históricas, muchas de las informaciones que demos serán meras hipótesis, algunas corroboradas por la existencia de yacimientos arqueológicos, otras por la existencia de documentos escritos y las más de las veces considerando no sólo el término de Mahora, sino en general, el conjunto de tierras albaceteñas de las Riberas del Júcar; examinando mapas, gráficos, con los pueblos que habitaron estas zonas en distintas épocas y las diversas circunscripciones territoriales por las que atravesó a lo largo de la Historia.Tierras de encrucijada y confusiones regionales entre su pertenencia a los reinos de Toledo, Murcia, Castilla, provincia de Cuenca y finalmente a la provincia de Albacete, pero sin confusión sobre su identidad castellano-manchega.
SIGNIFICADO DEL TÉRMINO MAHORA El nombre de esta villa trasciende a morisco. Se ignora su origen, pero su relación de analogía gramatical con los de “Mauritania”, “Maurus” y otros, salta a la vista. Roa Erostarbe parece afirmar, casi con absoluta seguridad, esta procedencia árabe, no sólo por su etimología, sino también por los vestigios hallados en su antiguo recinto.En el Diccionario Geográfico de España del año 1.848, Pascual Madoz describe a Mahora así:“Villa con Ayuntamiento en la provincia y Audiencia Territorial de Albacete (4 leguas), partido judicial de Casas Ibáñez (3 leguas), Capitanía General de Valencia (22 leguas), Diócesis de Cartagena, cuyo Obispado reside en Murcia (24 leguas); situada en una llanura muy pedregosa, goza de buena ventilación y clima sano, siendo las enfermedades más comunes las inflamatorias; tiene 328 casas; la consistorial con cárcel y graneros del pósito, cuyo fondo consiste en 28 fanegas de trigo, un edificio que fue granero de tercia, dos posadas, dos hornos de pan cocer, un pozo de buenas aguas que aprovecha el vecindario para beber y demás usos domésticos; un hospital sin más rentas que unos cortos censos, escuela de instrucción primaria frecuentada por 50 alumnos a cargo de un maestro dotado con 1600 reales; otra de niñas a las que asisten 30 discípulas, y la maestra percibe la dotación de 500 reales; una ermita (San Roque), una iglesia parroquial (La Asunción de Nuestra Señora), servida por un cura, dos beneficiados patrimoniales y un enclaustrado; un cementerio situado al norte de la villa en posición que no ofende a la salubridad pública; en las afueras de la población y como a distancia de unas 400 varas, se ve un convento que fue de Franciscanos Descalzos, su estado es tan deplorable, que casi no ofrece a la vista más que un montón de ruinas.TÉRMINO: Confina al norte con Navas de Jorquera, al este con Golosalvo, al sur con el río Júcar y al oeste con Madrigueras y Motilleja; dento de esta circunferencia, se encuentran varios manantiales, un pozo para guardar nieve, el Caserío de Pajarón, 7 casillas con sus tinadas para guardar ganado y otros 7 albergues llamados hornillos (por su figura redondeada) con corrales para el mismo fin.TERRENO: Llano, con alguna cañada, en la parte más inmediata al pueblo, es fuerte y de buena calidad; lo restante, mediano, y aún parte de ínfima clase; comprende varios pinares de propiedad particular; pasa el río Júcar a distancia de una legua, formando la línea divisoria del sur; en su orilla izquierda hay un molino titulado de Bolinches, y un batán; a las inmediaciones de estos artefactos, se encuentra una barca que proporciona el paso.PRODUCCIÓN: Trigo, geja, centeno, cebada, avena, escaña, güijas, garbanzos, mucho azafrán, excelente vino, leñas de combustible y algunas maderas de construcción, buenos pastos con los que se mantiene ganado lanar, mular, asnal y algo de vacuno; hay caza de perdices y liebres, y en el Júcar, pesca de barbos y otros peces.INDUSTRIA: La agrícola, los indicados molinos y batán, varios telares de lienzos y paños ordinarios para el consumo de los habitantes, elaboración de espartos en tomizas y cordelería, la arriería a la que se dedican muchos vecinos; hay herreros, alarifes, sastres, carpinteros y algunos otros de los oficios y artes mecánicas más indispensables; fábricas de jabón y de aguardiente.COMERCIO: Exportación del sobrante de frutos, en particular trigo, azafrán y vino; de algún ganado que es muy estimado en el país por su buena clase, y del esparto elaborado; en cambio se importa arroz, aceite, frutos y otros géneros de consumo; hay dos tiendas de listonería y ropas de todas clases, 3 de abacería y 4 panaderías.POBLACIÓN: 330 vecinos: 1.445 almas.
BREVE ESTUDIO GEOGRÁFICO DEL LUGAR Mahora, municipio íntegramente de la comarca de la Ribera del Júcar, de la provincia de Albacete, tiene una extensión de 109 kilómetros cuadrados y se halla situado a 27 Km de la capital y 24 Km de la cabeza del partido judicial (Casas Ibáñez); a 39º 12´ 45´´ latitud norte y 1º 57´ 45´´ longitud este.El terreno es ondulado. El territorio es de naturaleza arcillosa, arenosa y pedregosa. La altitud media del término municipal es de 679 m, siendo su punto más bajo, Casa Tía Juliana (654 m).El suelo es de condiciones normales, aceptables para su utilización, aunque precise su regeneración con nutrientes y abonos.El clima es el principal limitador del aprovechamiento agrario de la zona, ya que la aridez y la dureza de las temperaturas pone numerosas barreras a la producción y a la introducción de nuevos cultivos. El clima de esta zona se puede clasificar como mediterraneo de gran influencia continental, con precipitaciones muy irregularmente repartidas temporalmente, con dos máximos y dos mínimos muy marcados. Es una zona de inviernos duros y temperaturas mínimas absolutas muy bajas, que pueden llegar a -20º C y veranos muy calurosos con temperaturas superiores a 40º C.Bañan el terreno los ríos Júcar y Valdemembra, lo que hace posible la expansión del regadío.Pinares y encinares junto con matorrales muy degradados cubren 850 Ha, en parte aprovechadas para pastos.La actividad económica de esta zona se ve facilitada por la existencia de una buena red de carreteras nacionales, comarcales y locales. La principal vía es la N-322 con dirección Valencia-Córdoba. Sin embargo, a pesar del factor positivo que representan las comunicaciones, la economía de Mahora está basada principalmente en la agricultura, sin apenas actividad industrial.Los cultivos agrícolas predominantes son los cereales y la vid, explotados en régimen extensivo. En el marco de grandes propiedades, el secano se distribuye en 7.200 Ha de cereal (cebada y trigo fundamentalmente, con alguna leguminosa (lentejas sobre todo), y 2.500 Ha de viñedo, que dan trabajo a varias fábricas de alcohol y a numerosas bodegas, cuyo producto se comercializa bajo la deno minación de origen “Manchuela. Aunque en notable retroceso, es uno de los lugares albaceteños en que aún conserva importancia el cultivo del azafránEl riego, prácticamente inexistente en los siglos anteriores y en gran parte del siglo XX, promete revolucionar el agro de la zona, convirtiendo poco a poco secano en regadío, debido a la existencia de aguas subterráneas y a la introducción de nuevos cultivos como el maíz, la remolacha y la alfalfa. La lenteja y el girasol son cultivos nuevos que se han adaptado a las condiciones climáticas de la zona y que se han adueñado de importantes extensiones de cultivo, antes destinadas a cereales.La ganadería se mantiene dentro de las características habituales de la región.El retroceso demográfico es notable, consecuencia del éxodo a Valencia y Cataluña. El año 1.939 fue el de máxima población (2.772 habs.) y la década 1.960-1.970 la de máxima emigración. Desde 1.980 se está dando un proceso de estabilización de la población, habiendo recuperado los niveles de 1.848.
ARTE. FIESTAS Y COSTUMBRES En la villa de Mahora hay numerosas casa con escudos nobiliarios y detalles de tradición renacentista. La muestra artística más preciada es su templo parroquial, dedicado a la Asunción de nuestra Señora, iglesia gótica del siglo XVI, de una sola nave.De estilo ojival decadente, su capilla mayor es cuadrada, su cabecera es poligonal, con coro alto a los pies; presenta balbuceosrenacentistas; la ojiva de los arcos se hace imperceptible, para transformarse en los arcos de medio punto de la arquitectura “romana”; los pilares abaquetonados del gótico final dejan libre el paso a los soportes renacentistas, como ocurre en las llamadas iglesias “columnarias”del gótico del siglo XVI en la provincia de Albacete.El cuerpo del templo parroquial tiene en su exterior semejanza con el de San Juan Bautista de Albacete, y revelan cierta severidad en su hechura los recios pilares y hermosos lienzos de pared, formados de sillería, así como la gallarda torre, construida en el año 1.640 y de estilo renacentista al igual que las capillas.En la fachada de atrás está inscrito el año 1.760 que fue el año de su construcción.En la arquitectura popular hay que resaltar la existencia de algunos albergues construidos con montones de piedras retirados de la tierra de labor. Son los típicoscucos, chozos u hornillos, destinados por los pastores y labradores para guarecerse de la lluvia y de las tormentas y a veces para la vigilancias. Algunos de estos albergues solían tener antiguamente corrales para el ganado, fabricados igualmente con piedras.Entre las tradiciones populares tiene singular relieve la fiesta del Jueves Lardero, cuando la gente sale al campo con su “hornazo” (torta de masa con aceite que lleva incorporados dos huevos cocidos y dos chorizos) y otras ricas “manducatorias”, sin olvidarse del vino, que es francamente bueno. También sobresalen las fiestas de San Isidro, con romería, carrozas y otros atractivos para pasárselo en grande.Las fiestas patronales en honor a Ntra. Sra. de Gracia se celebran los días 15 y 16 de agosto.
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